
Cuando entras en algún bar o tienda especializada en jamones, los jamones cuelgan del techo del techo y es tan común que pocos se han parado a pensar el porqué.
Este uso tiene como fin la ventilación del jamón por ello que se coloque en una zona seca y bien aireada de tal forma que alcance el grado de humedad óptimo y gotee el exceso de grasa que se recoge en la chorrera ( plástico en el que caen los excesos de grasa ).
Aunque si profundizamos en la historia hay otros motivos. En los siglos X al XIV en España convivían cristianos y judíos; cada vez había más enfrentamientos entre judíos y cristianos, y la Santa Inquisición perseguía principalmente a los judíos. Y es por ello, por lo que éstos últimos colgaban en lugares bien visibles jamones y embutidos de cerdo para dejar claro que en ese local se consumía cerdo y los judíos no eran bienvenidos.
Como dice el refrán “más infieles hizo cristianos el tocino y el jamón, que la Santa Inquisición”.
Leyendas a parte, uno de las razones que hacían colgar del techo de las tabernas y casas los jamones y embutidos a parte, como ya se ha comentado, la correcta ventilación para un buen secado y mantenerlos alejados de posibles roedores.
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